El Gobierno de la provincia de Buenos Aires aprobó un régimen especial para regularizar obras hidráulicas construidas sin autorización dentro de la Cuenca del Río Salado que, pese a carecer de los permisos correspondientes, cumplen actualmente una función activa en el manejo y escurrimiento de los excedentes hídricos. La medida fue formalizada mediante una resolución publicada este miércoles en el Boletín Oficial bonaerense.
En una primera etapa, el régimen alcanzará a los municipios comprendidos en las subregiones A2, A3 y B3 de la cuenca. Según se indicó desde la Provincia, existen numerosas obras secundarias y terciarias de drenaje ejecutadas a lo largo de los años por comunas y productores sin los permisos correspondientes, aunque muchas de esas estructuras se encuentran operativas y contribuyen al desagüe de distintas microcuencas.
El objetivo del nuevo esquema es incorporar esas obras al marco normativo, evaluar su funcionamiento y determinar las adecuaciones necesarias, en lugar de avanzar directamente con su declaración como estructuras clandestinas.
De acuerdo con los fundamentos de la resolución, la situación se profundizó a partir de las sucesivas emergencias provocadas por excesos hídricos en distintos sectores de la provincia. En las zonas más llanas de la cuenca, incluso los caminos pueden cumplir una función dentro del sistema hidráulico: las diferencias de altura entre las trazas viales y los campos linderos hacen que determinadas rutas reciban excedentes de agua y requieran terraplenes, alcantarillas y otras obras para favorecer el escurrimiento.
La necesidad de una solución para estas estructuras había sido planteada por los propios municipios en el marco de los Comités de Cuenca durante 2025. Allí se remarcó que algunas obras de antigua data poseen interés general y contribuyen al funcionamiento del sistema de drenaje.
El régimen comenzará a aplicarse en las subregiones A2, A3 y B3 de la Cuenca del Río Salado. Entre los municipios alcanzados se encuentran General Viamonte, General Villegas, Florentino Ameghino, Junín, Lincoln, Carlos Tejedor, 9 de Julio, Bragado, Carlos Casares, Pehuajó, Trenque Lauquen, Daireaux e Hipólito Yrigoyen, entre otros.
En la subregión B3, correspondiente al sistema Salado-Vallimanca-Las Flores, quedaron incluidos Roque Pérez, Olavarría, Bolívar, 25 de Mayo, Saladillo, General Alvear, Las Flores y Tapalqué, además de otras comunas de esa región. Los municipios comprendidos podrán solicitar la incorporación al programa de aquellas obras hidráulicas ejecutadas sin autorización que cumplan con las condiciones establecidas por la normativa provincial.
El procedimiento quedó dividido en tres fases. En primer lugar, el municipio deberá presentar una solicitud ante el Comité de Cuenca correspondiente y obtener la no objeción del organismo. Luego, deberá presentar ante la Autoridad del Agua la documentación necesaria para que se analice la situación y, de corresponder, se emita un Certificado de Incorporación al Programa.
Finalmente, se determinarán los requisitos técnicos y documentales necesarios para regularizar cada estructura. En los casos en que se requieran modificaciones, las obras deberán ser adecuadas y los trabajos quedarán a cargo del municipio que solicite la incorporación. La resolución estableció además que, cuando exista una denuncia en trámite por una obra presuntamente clandestina, el proceso de declaración de clandestinidad quedará suspendido mientras se tramite su regularización dentro de este régimen especial.
La normativa también contempló la posibilidad de que los municipios con estructuras propias promuevan la conformación de Consorcios Mixtos de Usuarios de Aguas Públicas, integrados por las comunas y los beneficiarios directos de las obras. Una vez aprobadas, las autoridades municipales deberán asumir la operación y el mantenimiento de las estructuras y presentar un programa destinado a garantizar su correcto funcionamiento.
Desde el Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos señalaron que la intención es poner en valor obras que ya existen y que, mediante modificaciones menores, pueden mejorar el funcionamiento hidráulico local y contribuir a una administración más eficiente de los excedentes de agua.
La primera etapa quedó limitada a las subregiones A2, A3 y B3, aunque la resolución contempla la posibilidad de extender posteriormente el régimen a toda la Cuenca del Río Salado y a otras cuencas bonaerenses. La implementación estará coordinada entre la Autoridad del Agua, la Dirección Provincial de Hidráulica, los municipios y los Comités de Cuenca.