El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) atraviesa un proceso de recorte de personal que ya dejó 140 trabajadores fuera del organismo y que podría ampliarse con otras 100 desvinculaciones antes de octubre. La medida, que desde el Gobierno nacional enmarcan en una política de “modernización”, genera preocupación por su impacto directo en la calidad de los pronósticos y alertas, especialmente en la provincia de Buenos Aires.
En el territorio bonaerense funcionan actualmente 26 estaciones meteorológicas, muchas de ellas ubicadas en el interior. Parte de los despidos alcanzó a personal que se desempeñaba en estos puntos estratégicos, lo que podría traducirse en una menor capacidad operativa. Según advirtieron desde el sector, la reducción de recursos humanos compromete tareas esenciales como la medición constante de variables climáticas.
Desde la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), la meteoróloga Ana Saralegui explicó que gran parte de los cesanteados se desempeñaba como observadores meteorológicos, un rol clave dentro de la red de monitoreo. Este sistema es el que permite recolectar datos sobre temperatura, presión o humedad, fundamentales para elaborar pronósticos y emitir alertas tempranas.
Actualmente, el nivel de efectividad de las alertas en la provincia ronda el 85%, pero ese indicador podría deteriorarse con menos personal disponible. La pérdida de precisión y de tiempos de respuesta ante fenómenos extremos no solo impactaría en la población, sino también en sectores como la aviación, la navegación y la producción agropecuaria.
En ese sentido, desde el propio organismo advierten que la falta de pronósticos confiables podría generar consecuencias económicas significativas. En el ámbito rural, por ejemplo, anticipar lluvias o eventos climáticos severos resulta determinante para la toma de decisiones productivas.
Las estaciones afectadas se distribuyen en localidades como Azul, Bahía Blanca, Junín, Olavarría, Tandil, Mar del Plata y Villa Gesell, entre otras. También se verían alcanzadas sedes del Gran Buenos Aires como La Plata, Pilar y Morón. En algunos casos, la falta de personal podría obligar a reducir la frecuencia de mediciones o incluso suspenderlas en determinados horarios.
En esta etapa, los despidos alcanzan principalmente a trabajadores contratados, quienes no perciben indemnización. Sobre una planta total de 972 empleados —780 de ellos civiles—, la dotación podría reducirse a unos 540 trabajadores si se concretan las cesantías previstas.
En rechazo a esta situación, ATE convocó a una medida de fuerza para el viernes 24 de abril, entre las 5 y las 12. La protesta podría afectar el funcionamiento del transporte aéreo, con posibles demoras o reprogramaciones de vuelos, dado el rol central que cumple el SMN en la seguridad operacional.