La provincia de Buenos Aires ofrece este fin de semana dos celebraciones que combinan identidad, cultura y paisaje. El sábado 11 y domingo 12 de abril, Miramar y Saldungaray abren sus puertas para eventos que, desde escenarios bien distintos, comparten una misma raíz: el encuentro, lo propio y la cultura popular.
Por segunda vez, el retumbar de los bombos legüeros llegará a las costas de Miramar, partido de General Alvarado. La Marcha de los Bombos tiene su origen hace más de dos décadas en Santiago del Estero, donde el Indio y Tere Froilán la impulsaron como un ritual colectivo de identidad y resistencia cultural. Desde entonces se replicó en todo el país, pero en Miramar adquiere una dimensión única: es el único lugar donde el evento sucede frente al mar.
"Es fuerte caminar a la par del mar. El agua es como un boomerang que devuelve el sonido", señaló Teresa, una de las impulsoras del evento. La organización local está a cargo de la Comunidad Legüera General Alvarado, dirigida por Pablo Pérez Carnevale, que reúne a más de 90 alumnos y construyó alrededor de 800 bombos en escuelas de la zona.
La celebración arranca el sábado 11 desde las 20 en el Polideportivo local con una Vigilia y Noche de Peña, con la participación de Los Carabajal y Candelaria Mazza, feria de artesanías y buffet criollo. El domingo 12, desde las 11, la marcha partirá desde el Muelle de Pescadores. Se esperan más de 6 mil personas para esta edición, que además coincide con el quinto aniversario de la Comunidad Legüera del pago.
A orillas del río Sauce Grande y al pie del Sistema de Ventania, el Pueblo Turístico Saldungaray será escenario de la 11° Fiesta Provincial de la Vendimia, el mismo fin de semana desde el mediodía en el Predio del Ferrocarril. Productores y bodegas bonaerenses compartirán sus vinos, con degustaciones, paseo de artesanías y patio gastronómico. La entrada es libre y gratuita.
"La celebración tiene una impronta muy identitaria de la provincia, donde los vinos son de regiones y características diferentes: de serranía, oceánicos y de humedal", destacó Manuela Parra, propietaria de Bodega Saldungaray. La vitivinicultura bonaerense, frenada por la dictadura en 1934 y relanzada en los años 90, cuenta hoy con 52 viñedos registrados y 8 bodegas en actividad.
Más allá del vino, Saldungaray invita a descubrir su patrimonio arquitectónico —con obras del arquitecto Francisco Salamone— y a disfrutar del río, las caminatas y el ritmo sereno de un pueblo que sabe recibir.