Una tarde ideal de verano se transformó en minutos en una escena de caos en la costa atlántica bonaerense. Cerca de las 16.30, el mar protagonizó un movimiento inusual en Mar del Plata y en distintas playas del partido de Mar Chiquita, donde el agua se retiró bruscamente de la orilla y luego avanzó con fuerza hacia la costa, sorprendiendo a turistas y residentes.
En Mar del Plata, testigos registraron cómo el mar retrocedió varios metros antes de una repentina crecida de aproximadamente 60 metros, un fenómeno que muchos describieron como una “ola gigante” o un “mini tsunami”. Los videos se viralizaron rápidamente y generaron preocupación entre quienes se encontraban disfrutando de la playa.
La situación fue aún más grave en Santa Clara del Mar y La Caleta, donde el avance del agua, combinado con fuertes ráfagas de viento, provocó el fallecimiento de un hombre de 70 años y dejó más de 35 personas con heridas leves. Según confirmó Fabián García, titular de Defensa Civil bonaerense, la víctima murió tras ser arrastrada por la crecida y golpearse contra rocas en la zona costera.
Ante el escenario de riesgo, se activó un operativo de emergencia que incluyó a Defensa Civil, Salud, Turismo y fuerzas de seguridad, y se dispuso la evacuación preventiva de todos los balnearios del distrito para evitar nuevos incidentes.
En Mar del Plata, los sectores más afectados fueron el Torreón del Monje y Punta Mogotes, aunque el fenómeno también se hizo sentir en otras zonas emblemáticas como La Bristol. Las autoridades locales indicaron que la crecida del mar estuvo acompañada por un marcado aumento del viento, lo que potenció la fuerza de las olas.
Desde Defensa Civil explicaron que se trató de olas espurias, eventos poco frecuentes que se producen de manera repentina y sin posibilidad de predicción precisa. “Son fenómenos aleatorios e imprevisibles”, señalaron, y detallaron que, si bien se había advertido un incremento del viento por tormentas cercanas, no existía forma de anticipar la magnitud de las olas generadas.
Especialistas indican que este tipo de episodios pueden estar asociados a lo que se conoce como meteotsunami o rissaga, un fenómeno impulsado por cambios bruscos en las condiciones meteorológicas, como variaciones en la presión atmosférica o ráfagas intensas. A nivel mundial, no existen actualmente tecnologías capaces de prever con exactitud este tipo de crecidas repentinas del mar.
El episodio dejó al descubierto la vulnerabilidad de las zonas costeras frente a eventos meteorológicos extremos y reavivó el debate sobre la necesidad de reforzar los sistemas de alerta y prevención durante la temporada alta.