Un delfín de la especie franciscana murió en Mar del Tuyú tras ser sacado del agua por un turista que intentaba tomarse fotos. Testigos indicaron que el animal fue levantado mientras flotaba cerca de la orilla y, en pocos minutos, una multitud se congregó alrededor para verlo y capturar el momento. El delfín falleció poco después, mientras estaba en brazos de la persona que lo había sacado del mar.
Activistas de La Costa, especializados en derechos animales, alertaron que este tipo de incidentes no es nuevo. “En años anteriores, turistas también retiraron delfines del agua para fotografiarse con ellos. En todos esos casos, los animales murieron. Hoy, esta triste historia se repitió en Mar del Tuyú”, denunciaron a través de Instagram.
Por otro lado, la Fundación Vida Silvestre expresó su pesar por el suceso en un comunicado en Twitter: “Desafortunadamente, esta triste historia se repite, esta vez en #MarDelTuyú, donde un turista aparentemente sacó un delfín franciscana del mar para tomarse fotos. Según comentan, el animal falleció, y esto no puede seguir ocurriendo.”
En su mensaje, la organización también subrayó la necesidad de proteger a esta especie: “No hay foto que valga más que una vida. ¿Sabías que este delfín es uno de los más pequeños del mundo y solo habita en las costas de Argentina, Brasil y Uruguay? En nuestro país, principalmente en la provincia de Buenos Aires. Es crucial que se colabore en el rescate de estos animales, ya que cada franciscana cuenta.”
El delfín franciscana, también conocido como delfín del Plata, es uno de los cetáceos más pequeños del mundo, con una longitud promedio de 1,50 metros. Según la Fundación Vida Silvestre, su capacidad de recuperación es alarmantemente baja, dado que las hembras solo tienen una cría cada dos o tres años. Además, estos animales no pueden estar mucho tiempo fuera del agua, ya que su piel gruesa provoca deshidratación rápidamente.
La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) clasifica a esta especie como vulnerable a la extinción. En su hábitat natural, los delfines franciscanos enfrentan amenazas como la pesca incidental y la contaminación, pero el contacto imprudente con seres humanos durante la temporada turística aumenta su vulnerabilidad.
Este no es el primer caso de un delfín franciscano muerto por la acción irresponsable de turistas. En 2016, un incidente similar ocurrió en Santa Teresita, donde un delfín murió después de ser fotografiado fuera del agua. Trágicamente, episodios similares se repitieron en San Bernardo y Mar del Tuyú en los años siguientes, evidenciando la falta de conciencia en torno a la protección de esta especie.